viernes, 25 de febrero de 2011

Jóvenes ecuatorianos quieren ser castos

¿Represión? ¿mito medieval?, no pocas veces ésta es la definición que recibe el término de castidad. Sin embargo, existen personas que lo ven más bien como un “estar rectamente encaminado”, como lo describió
a ZENIT la joven ecuatoriana María Renata Delgado de 17 años.
Anualmente unos 5.000 jóvenes en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, realizan la denominada Promesa de Castidad en la que se comprometen a vivir la pureza y a poner todos los medios para abstenerse de las relaciones sexuales antes del matrimonio.
“En este siglo, vivir la castidad es muy significativo para mí puesto que es una gran virtud y un gran don que hablan mucho de mi dignidad y de una afirmación del verdadero amor”, dice María Renata.
La iniciativa ha sido impulsada por la arquidiócesis de Guayaquil, junto con algunos movimientos eclesiales como Lazos de amor mariano, Schönstatt, Movimiento de Vida Cristiana, Regnum Christi, Cursillos de Cristiandad, el Camino Neocatecumenal, entre otros.
“El período del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, Que se ha de vivir en la castidad de los gestos y de las palabras”, dijo el Papa Benedicto XVI durante el mensaje de la Jornada Mundial de la Juventud de 2007.
“Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y la atención del otro”, señaló en aquel entonces el Pontífice “ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro” elementos que se convierten en “características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar”.
Sobre el tema, ZENIT consultó con el padre Enrique Granados, quien parte de su ministerio sacerdotal lo dedica a la pastoral con los jóvenes del Movimiento de Vida Cristiana. “Siempre pongo un ejemplo de un chico o una chica que tienen relaciones con una y otra persona, es como una cinta adhesiva que la pego y la despego”, dijo. “Cuando la despego me llevo parte del tejido epitelial y de lo más externo que hay en mí”, señaló. “Pero cuando yo la despego ya no se va a adherir”, ilustró el sacerdote. “Lo mismo pasa con las personas que tienen relaciones con varias personas”, indicó, “cuando luego quieren amar y comprometerse con alguien les es muy difícil y en algunos casos hasta imposible”, aseguró el padre Granados.
Para conocer sobre los frutos que esta iniciativa ha dejado en la vida de estos jóvenes, ZENIT habló con algunos de ellos:
“Yo creo que estamos en un mundo que nos lleva a la sensualidad y nos impulsa tanto al hedonismo, que no podemos andar como si nada nos fuera a pasar”, dijo Nicolás Romero. “Por eso nuestra postura como católicos debe ser de un valiente rechazo ante todos esos males y no existe mejor forma de concretarlo que con una promesa a Dios de castidad”, aseguró este joven de 17 años.
Para María Cristina Jaramillo Almea, la fidelidad a esta promesa “nos exige a los jóvenes cultivar día a día un amor que va mas allá del placer, nos exige un amor profundo y centrado en Dios”.
Por su parte, Kristina Hjelkrem de 17 años, ve la vivencia de esta virtud como “una forma de combatir la crisis del mundo y de ser esperanza para otros jóvenes”.
De otro lado, Jeffry Naranjo Samaniego, de 17 años ve en este grupo a “jóvenes que marcamos la diferencia, que somos signos de contradicción y esperanza, y me alegro de todo corazón de formar parte del cambio”.
Oscar Henk de 16 años, dijo que vivir la castidad le ayuda a “aprender a valorarme como persona e hijo de Dios que soy”. Y compartió algunos frutos que le ha traído: “he aprendido a llevar una actitud mucho más madura en algunos lugares como fiestas o las casas de mis amigos”.  Confesó además que la vida casta “me esta ayudando a discernir mi vocación”, ya que “mi inteligencia, voluntad, afectos y sentimientos aprendo a dominarlos y así tener un orden en mi vida, obtener aquel silencio y escuchar lo que Dios me dice cada día”.
“Dios me ha dado todo es esta vida y creo que una forma de ser correspondido con Él es vivir la castidad día a día e ir en contra de la corriente del mundo”, dice Oscar para quien el paradigma pleno de castidad es la Virgen María. “Por eso todas las mañanas rezo un rosario y consagro mi día a María para que me ayude a caminar por las sendas del amor, la verdad y la castidad; y así escuchar a Dios, responderle, y ser santo, que es el anhelo que se encuentra en lo profundo de mi corazón”, concluyó el joven.
Así son muchos los jóvenes que en esta diócesis ecuatoriana viven coherentemente con aquellas palabras que Juan Pablo II pronunció durante el Angelus del 6 de julio de 2003, cuando se clausuraban las celebraciones del centenario de la muerte de Santa María Goretti: “Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad”, dijo el papa. “Es necesario reafirmar con claridad que la pureza del corazón y del cuerpo debe ser defendida, pues la castidad «custodia» el amor auténtico” aseguró el Pontífice.
Por Carmen Elena Villa (Zenit)
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CON JESÚS EN MI VIDA

viernes, 28 de enero de 2011

"Por el camino de Emaús"

A todos los que fueron y son mis compañeros de camino:
Abriendo el corazón para compartir mi sentir interior en este 25° Aniversario de mi ordenación sacerdotal, me surge ante todo una profunda acción de gracias al Señor.
Desde la primera y luminosa gracia del llamado en mi adolescencia hasta hoy, no he dejado de experimentar su Presencia cercana y amorosa junto a mí y a ustedes. Primero en la Diócesis de Rafaela: en el Seminario Mayor de Córdoba, en Humberto Primo, Ataliva, Moisés Ville, Sunchales, Colonia Aldao y sus pueblos y colonias. Después en Nazaret: en Castelar, Buenos Aires, Alta Córdoba y la Santísima Trinidad. En el Movimiento de la Palabra de Dios, junto a Ricardo y a Mercedes, y a tantos hermanos, abrazando los desafíos de la gracia de un tiempo fundacional. El Espíritu Santo ha querido derramar un carisma nuevo en la Iglesia, lo sembró en mi corazón, y me invitó a servirlo. Así el Señor me llamó a una nueva entrega, a la que también se unieron generosamente mi familia y mi Diócesis, que sumó para mí a la gracia del sacerdocio la de la consagración. Y que ensanchó los horizontes de mi misión “a todos los pueblos”.
En cada tramo la Presencia de Jesús fue compañía amorosa, capaz de escucharme y de acogerme, aún en su silencio, para iluminarme finalmente a la luz de su Pascua. Él fue encendiendo mi corazón con su Palabra de amor y de luz cuando pareció que la esperanza era una mera ilusión.
En la Fracción del Pan eucarístico las sombras finalmente se disipan, los ojos se abren, se deja reconocer. Su Presencia en medio me trae certezas vivas que me ponen nuevamente en el camino del testimonio y del anuncio allí donde su Iglesia es congregada por el Espíritu. ¡Es verdad, el Señor ha resucitado y nos enseña y acompaña en el camino! ¡Jesús está vivo, y el misterio de nuestra vida, tantas veces gozosa, tantas dolorosa, se devela a la luz de las Escrituras leídas desde su Pascua, escuchando en ellas la voz del Dios que nos habla!
Hace 25 años elegí como lema sacerdotal la expresión de San Pablo a los Filipenses que dice “Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia” (1, 21). Estuvo y está siempre viva animando cada entrega, cada servicio. En este aniversario, desde el inmenso e impensado regalo de la participación en Roma de la Clausura del Año Sacerdotal, el Señor me llevó a Efesios 5, 1-2: “Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos. Practiquen el amor a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios”.
En la gracia sacerdotal, soy reconocido y llamado “padre”. Comienzo mi firma con una letra P.- Felipe le dijo a Jesús: “Muéstranos al Padre y eso nos basta”. Le pido al Señor la gracia de hacerme uno con Él, como hijo de Dios muy querido, para que “quien me ve a mí vea al Padre”. Sé que desde la conversión cotidiana a la vida del amor será posible que por las obras el Padre se manifieste en mí, como se manifestó amándonos en la entrega de su Hijo como ofrenda por la salvación del mundo.
Siguen resonando fuerte en mi corazón las palabras de la Iglesia en boca del Obispo en las ordenaciones diaconal y sacerdotal: “Cree lo que lees, enseña lo que crees, practica lo que enseñas”; “Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”,… “apacentando el rebaño del Señor, guiado por el Espíritu Santo”. Le pido al Señor que escuche y derrame hoy y hasta el fin la gracia pedida en la oración por la que fui ordenado: “…Renueva en su corazón el espíritu de santidad, reciba de ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sea, con su conducta, ejemplo de vida.” Se lo pido en el camino de la santidad comunitaria a la que me siento llamado en Nazaret.
Confío en que en la misericordia del Señor y en la de mis hermanos soy abrazado, y mis pecados son perdonados. Tantas veces necesité pedir perdón. Tantas fui testigo, como confesor pero también como hermano, del milagro del amor que hace nuevas todas las cosas, todos los vínculos. El amor vence siempre. Al Amor que venció la más oscura de las noches hoy le digo: ¡Gracias, aquí estoy porque me has llamado, para hacer, oh Dios, tu voluntad!
A la Virgen de Guadalupe, Madre de la Palabra de Dios y Guardiana de nuestra fe, vuelvo a confiarle mi vida ahora y hasta la hora de mi muerte, en la que espero me reciba como Puerta del Cielo. A ustedes los invito a que se unan a mi acción de gracias, y les pido que intercedan por mí para que sea fiel en lo poco y en lo mucho. Cuenten con mi oración pidiendo la misma gracia para cada uno. Gracias por compartir este camino. El Señor los bendiga y nos encienda siempre más en su Amor.
P. Walter R. Chiesa mpd
Córdoba, diciembre de 2010
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CON JESÚS EN MI VIDA

viernes, 24 de diciembre de 2010

Lo que significa e importa en Navidad

En los tiempos actuales en los que muchas veces importa o vale más lo de afuera y la familia se deja de lado, la Navidad y esta Nochebuena son el momento ideal para fortalecer los lazos familiares. Saber que el amor está presente en cada uno de sus integrantes e incluso todos juntos sentados a una mesa es suficiente para reafirmar ese vínculo que, muchas veces, por los problemas se olvidan.
“La Navidad es una fiesta de la fe: que el Niño Jesús no sea el gran ausente en nuestra fiesta. Es un día en el que debemos celebrar la Santa Misa, rezar, meditar”, reflexionó en diálogo con Nuevo Diario el obispo auxiliar Ariel Torrado Mosconi.
“Que importante sería que, antes de comer, nos reunamos en familia frente al pesebre y hagamos una oración todos juntos, presentando nuestra acción de gracias y nuestras necesidades. Finalmente, podemos pasarnos el Niñito Jesús de mano en mano, besarlo y luego rezando un Padrenuestro y AveMaría ponerlo en el pesebre”, remarcó. A la vez, sostuvo que “lamentablemente, el secularismo nos hace perder de vista lo más importante: que ha nacido nuestro Salvador, nuestra alegría ha de ser por el gozo que nos da sabernos redimidos del pecado, liberados del mal y de la muerte. A veces, la mentalidad materialista y consumista sólo nos hace estar ocupados en la comida y compras de regalos”. Consideró que “sería bueno que enumeremos momentos más importantes del año que estamos terminando y que descubramos la presencia salvadora de Dios en ellos y seamos agradecidos con el Señor”.
“No podemos estar enojados”
Además, el obispo Torrado no dudó en enfatizar que “la Navidad es fiesta de familia: es tiempo de reencuentro, de reconciliación, de perdón, de expresarnos el cariño y el afecto. No podemos estar distanciados ni enojados en la Navidad. Es un tiempo de paz que debe reflejarse en la unidad y en la concordia con todos nuestros familiares y amigos. La Navidad es fiesta de la caridad: hace falta que seamos solidarios, compartamos con los que menos tienen, invitemos a los que están solos o tristes, visitemos a enfermos o ancianos. Navidad es buena noticia dada a los pobres, no podemos festejar excluyendo de esta alegría a más carenciados”.
Por Mons. Ariel Mosconi Obispo Auxiliar de Santiago del Estero
Fuente: Nuevo Diario (Santiago del Estero)
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CON JESÚS EN MI VIDA

viernes, 17 de diciembre de 2010

Las 2567 apariciones de la Virgen

Las apariciones de María, sus mensajes, la interpretación de los videntes, son acontecimientos que atraviesan toda la historia del cristianismo. Especialmente en el campo del discernimiento y del significado de las apariciones, la Iglesia Católica se interroga desde hace tiempo. Las preguntas a las que encontrar respuesta son muchas y complejas:
¿Por qué María se aparece a los hombres? ¿Cuál es el sentido y el motivo de estas apariciones? ¿Cómo se hace para distinguir las verdaderas apariciones de las sugestiones? ¿Por qué los reconocimientos de la Iglesia son tan pocos respecto al elevado número de apariciones? ¿Cómo se explica la gran popularidad de estos fenómenos?
Para responder a éstas y a otras mil preguntas, monseñor René Laurentin, considerado uno de los principales expertos mundiales sobre el tema, junto con reconocidos colaboradores, ha escrito y publicado el "Dizionario delle Apparizioni della Vergine Maria" [Diccionario de las Apariciones de la Virgen María] (ediciones Art - http://www.edizioniart.it/).
La edición italiana del Diccionario ha sido enriquecida y actualizada con más de cien voces respecto a la edición original francesa publicada en 2007. Se trata de una obra única y extraordinaria, en la que se recogen y analizan en todas sus partes 2.567 apariciones.
Durante la presentación celebrada este lunes en Roma, cerca de la plaza de San Pedro, monseñor Laurentin afirmó: “No soy yo quien he elegido las apariciones”, “son las apariciones que me han elegido a través de la voz de los obispos”.
El conocido teólogo explicó que ya en 1952, el obispo de Lourdes,  monseñor Pierre Marie Théas, le pidió que estudiara las apariciones. La misma petición se la hicieron poco después monseñor Ghillem para las apariciones de Pontmain, el rector de Fátima para las apariciones en Portugal, así como para las apariciones de Rue de Bac.
En estrecho contacto con el cardenal croata Franjo Šeper y con el cardenal Joseph Ratzinger, monseñor Laurentin continuó trabajando para poder profundizar en la naturaleza y las razones de las diversas apariciones hasta decidir publicar un verdadero diccionario.
En su trabajo, el destacado teólogo francés tuvo en cuenta las precisas indicaciones del entonces cardenal Ratzinger, quien en la obra "De Servorum Dei beatificatione et beatorum canonizatione" formuló los principios que rigen las apariciones, es decir: “las apariciones bíblicas son de fe divina, según la inspiración que hace de la Biblia la palabra de Dios” y “las apariciones posteriores a la muerte del último apóstol son de fe humana en cuanto su discernimiento se realiza por convergencia de criterios humanos”.
Sin embargo, Laurentin explica la importancia de las apariciones, sobre todo de las reconocidas por la Iglesia -que son 15- en lugares donde han surgido los santuarios más visitados: Guadalupe (México), Aparecida (Brasil), Lourdes (Francia), Fátima (Portugal).
Monseñor Laurentin aclara los criterios de discernimiento y el significado de las apariciones, teniendo en cuenta tanto los fervientes devotos 8según los cuales todas las apariciones son auténticas) como los académicos y los eclesiásticos (según los cuales las apariciones serían más o menos subjetivas).
En el prefacio, el cardenal Roger Etchegaray ha escrito que el Diccionario de las Apariciones de la Virgen María es “una obra memorable” y “única en su género”. Laurentin es “un guía” seguro porque “dispone del método para moverse en el laberinto de un fenómeno religioso en sí muy complejo”, un tema de riesgo, “el menos estudiado científicamente, el más oculto, el más controvertido”.
Entrevistado por ZENIT, monseñor Laurentin destaca: “las apariciones han contribuido a ilustrar la personalidad radiante de María, Madre del Señor, mujer célebre y la más celebrada de todas a lo largo de los siglos”. “Ninguna otra persona humana -añade- ha sido honrada con un número tan elevado de santuarios, de estatuas, de imágenes difundidas cada año en centenares de millones de copias. Ella sigue siendo un símbolo (discutido pero influyente) de la mujer perfecta, al más alto nivel, es decir, en Dios mismo”.
El volumen, de 1.200 páginas, está dividido en tres partes: la primera es una introducción general que explica el fenómeno de las apariciones bajo un perfil interdisciplinario; la segunda recoge unas 1.900 voces sobre lugares y personas objeto de las apariciones de la Virgen María hasta el 1966.
“Esta fecha -explica monseñor René Laurentin- es un hito en la historia relacionada con el fenómeno de las apariciones. Ese año, de hecho, fue eliminado el veto impuesto por el Derecho Católico de tratar el tema. Una mole imponente de documentos e informaciones se ha acumulado desde entonces y hasta hoy nadie había recogido datos ni informaciones sobre este fenómeno vivo en la Iglesia desde siempre”.
La tercera parte del volumen contiene más de 600 voces de lugares y personas objeto de apariciones (reconocidas o presuntas) desde 1966 hasta nuestros días.
¡Gracias Madre por tanto afecto y cuidado!
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Grupo antireligioso convocó a apostasía colectiva en San Juan

La organización de la campaña por la Apostasía Colectiva, convocó a todas aquellas personas que se sintieran lejanas a la Iglesia Católica a presentar sus cartas de renuncia a dicha institución frente al Arzobispado de San Juan.
Cada "interesad" debía remitir una carta con el pedido explícito de la eliminación de los datos propios registrados en la institución, el nombre de la Iglesia dónde la persona fue bautizada, la fecha en que se hizo y los datos de los padres.
Esta convocatoria se efectuó en el marco de una campaña a nivel latinoamericano para apostatar colectivamente en lo que constituye un acto de repudio público a la manipulación de la Iglesia Católica en la vida ciudadana. Implica una forma de manifestar el desacuerdo con la política social, sexual y económica de la Iglesia Católica dejando en claro que la persona no se siente representada y que no desea que tal institución reciba, del Presupuesto del Estado Nacional, subsidios ni privilegios en su nombre.
Todo esto, invocando el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el art. 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantizan la libertad de conciencia y de religión; y así anunciar la renuncia formal a la Iglesia Católica Apostólica Romana y exigir la supresión de los datos personales de sus registros.
Todo Católico comprometido con su Iglesia, debe orar porque Dios aparte a los más pequeños y débiles en la fe de estos actos y pedir al Creador que su gracia derramada impulse, siempre, a dar testimonio evangélico en pos de la vida y la santidad de los hombres.
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viernes, 26 de noviembre de 2010

Milagro Eucarístico en Argentina

Una Hostia consagrada que cayó al piso y que un Sacerdote la dejó en un recipiente con agua para su disolución provocó un milagro eucarístico en Buenos Aires.
Un estudioso del tema, explicó en un video que la Hostia había caído accidentalmente al suelo por lo que el Sacerdote la levantó y colocó en un recipiente con agua esperando que se desvaneciera. Sin embargo con el correr de las horas fue corporizandose en un extraño tejido que, al ser analizado por distintos laboratorios de Argentina y Estados Unidos se concluyó que era músculo del ventrículo izquierdo del corazón humano.
Posteriormente, un especialista en cardiología dijo, sin saber que el tejido cardiaco procedía de una Hostia consagrada, que el tejido latía. Es decir que era un pedazo de músculo cardíaco que tenía vida.
Para visualizar el video hacer click en:
Para ver la conferencia completa del especialista explicando el milagro buscar en youtube "krouillong" y descargar dicha conferencia.
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viernes, 19 de noviembre de 2010

Carta de un Sacerdote enviada al New York Times

Abril, 2010
Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo, P. Martín Lasarte sdb
Editado por Antonio
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