lunes, 11 de enero de 2010

Reflexión: ¿Soy un cristiano durmiente?

Antaño se enseñaba que los miembros de la Iglesia Católica formaban tres grandes grupos: el militante, que "peregrina" en la Tierra trabajando por el Reino; el purgante, formado por aquellos que, tras su muerte, están purificándose para poder entrar en la Vida Eterna, y el triunfante, formado por aquellos bienaventurados que ya están en la presencia del Padre.
Pues bien, hoy podríamos añadir otra categoría más: la Iglesia de los cristianos durmientes.
Pertenecen a este grupo los que bautizan a sus hijos por la Iglesia y gustan de convocar a un montón de sacerdotes para celebrar el funeral del padre o de la madre (pues hasta esto cuantifican y toman como criterio de distinción y clase), pero pasan el resto de su vida ignorando a esa Iglesia a la que dicen pertenecer. Espiritualistas el domingo de doce a doce y media y materialistas el resto de la semana, viven con desgana todo lo que suene a religioso.
Intercambian ritos por seguridad, buscadores de precauciones, de prudencias, de virtudes adornadas de adormidera. Falsos creyentes a los que su tibieza les llevó a considerar virtuoso lo que no es sino la dimisión de sí mismos. Y así terminan por llamar mansedumbre a la debilidad de carácter, humildad a su impotencia, resignación a su cobardía. Y son los que, al final, terminan por protestar y enfadarse cuando Dios no se pliega a su voluntad: Hágase mi voluntad, así en el cielo como en mis tierras.
Se acuerdan de la Iglesia-institución sólo para criticarla. Y en esto andan bien despiertos en no dejar títere con cabeza. Son especialistas en criticar al Papa: si viaja, porque viaja; si no, porque no viaja. Si es viejo, porque es viejo. Y si es viejo y viaja, aún peor. Y critican al obispo, y al cura de la parroquia y a este y aquel movimiento. Sólo ellos, más allá del bien y del mal, parecen estar en la verdad sobre lo que la Iglesia debiera ser. Pero a la vez que critican, no mueven un dedo por hacer las cosas bien. Ni por hacerlas mal. Y a quien hace, se le asaetea, se le somete a todo tipo de críticas, enmiendas, correctivos y sermones. Ni hacen ni dejan hacer. No quieren compromisos pero no soportan el compromiso de otros. Y desde su mirador, critican, se quejan, exigen y pontifican ex cathedra.
Despiertan sólo para asistir, tediosamente, a alguna procesión, al rito de alguna boda, o para hacerle la primera comunión al niño (lo cual cada vez consiste más en la copiosa comida postsacramental que en el mismo sacramento, no faltando nunca quien aconseje al cura que termine rápido» que les esperan en el restaurante).
Asisten "religiosamente" a ver el partido de fútbol del sábado y el domingo, pero a la Eucaristía asistirán si apetece y se ponen bien las cosas. Amodorrados el sábado y el domingo y estresados durante la semana, pondrán siempre todo tipo de excusas para asistir a alguna reunión formativa. Pero siempre tendrán tiempo para un viajecito de fin de semana, para ir de rebajas o para echar alguna horita extra en la empresa. La plata es plata.
Rechazan toda opinión que venga de la jerarquía católica, como "imposición intolerable", pero se abrirán de par en par, y atolondradamente, a cualquier opinión ajena, dicha por cualquier persona en cualquier lugar, especialmente a aquellas que atacan a su propia Iglesia, sin hacer el mínimo esfuerzo de cotejar en las fuentes la verdad de lo que se dice. Siempre atentos al cotilleo acerca de los desmanes del cura de tal o cual pueblo, nunca tendrán ojos ni oídos para reconocer el trabajo intenso y fecundo hecho por católicos militantes.
Cristianos tibios, desencantados, tristes, porque ya no creen en nada, no conocen la alegría de la Salvación, porque ya nada quieren saber de salvación.
Esta iglesia durmiente perdió su primer impulso, su entusiasmo, su vigor. No es ni fría ni caliente. Ya no sabe quién es ni se acuerda de lo que recibió. Es una iglesia de corazones cobardes y manos débiles. Ni milita, ni hace penitencia, ni goza.
Por José Manuel Domínguez Prieto
Fuente: Almudi.org
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jueves, 7 de enero de 2010

La naturalez humana consiste en amar

La energía principal que mueve al alma humana es el amor. La naturaleza humana, en su esencia más profunda, consiste en amar. En definitiva, una sola tarea es confiada a todo ser humano: aprender a querer, a amar sinceramente, auténticamente, gratuitamente. Pero sólo en la escuela de Dios esta tarea se cumple y el hombre puede alcanzar el fin para el que ha sido creado. Escribe en efecto Guillermo de San Thierry: "El arte de las artes es el arte del amor... El amor es suscitado por el Creador de la naturaleza. El amor es una fuerza del alma, que la conduce como por un lugar natural al lugar y al fin que le es propio".
Aprender a amar requiere un largo y comprometido camino, articulado en cuatro etapas correspondientes a la edad del hombre: la infancia, la juventud, la madurez y la vejez. En este itinerario la persona debe imponerse una ascética eficaz, un fuerte control de sí mismo para eliminar todo afecto desordenado, toda concesión al egoísmo, y unificar la propia vida en Dios, fuente, meta y fuerza del amor, hasta alcanzar la cima de la vida espiritual, que Guillermo define como "sabiduría". Al final de este itinerario ascético, se experimenta una gran serenidad y dulzura. Todas las facultades del hombre - inteligencia, voluntad, afectos- reposan en Dios, conocido y amado en Cristo.
Dios es quien se traslada al corazón de quien ama y lo hace apto para recibirlo. "Se da hasta saciar y de tal modo, que desde esta saciedad, el deseo no disminuye nunca. Este torrente de amor es la plenitud del hombre". Llama la atención el hecho de que Guillermo, al hablar del amor de Dios, atribuya una notable importancia a la dimensión afectiva. En el fondo, queridos amigos, nuestro corazón está hecho de carne, y cuando amamos a Dios, que es el Amor mismo, ¿cómo no expresar en esta relación con el Señor también nuestros sentimientos más humanos, como la ternura, la sensibilidad, la delicadeza? ¡El Señor mismo, haciéndose hombre, ha querido amarnos con un corazón de carne!
El amor produce atracción y comunión, hasta el punto que se da una transformación y una asimilación entre el sujeto que ama y el objeto amado. Esta reciprocidad de afecto y de simpatía permite a la vez un conocimiento mucho más profundo que el que obra sólo la razón. ¿No es verdad que conocemos realmente sólo a quien y lo que amamos? ¡Sin una cierta simpatía no se conoce a nadie ni nada! Y esto vale sobre todo
en el conocimiento de Dios y de sus misterios, que superan la capacidad de comprensión de nuestra inteligencia: ¡a Dios se lo conoce si se lo ama!
Es necesario pasar del hombre "animal" al "racional" para llegar al "espiritual". ¿Qué intenta decir nuestro autor con estas tres expresiones? Al principio una persona acepta la visión de la vida inspirada en la fe con un acto de obediencia y de confianza. Después con un proceso de interiorización, en el que la razón y la voluntad desempeñan una gran función, la fe en Cristo es acogida con profunda convicción y se experimenta una armoniosa correspondencia entre lo que se cree y se espera y las aspiraciones más secretas del alma, nuestra razón, y nuestros afectos. Se llega así a la perfección de la vida espiritual, cuando las realidades de la fe son fuente de íntima alegría y de comunión real y gratificante con Dios. Se vive sólo en el amor y para el amor.
Queridos hermanos y hermanas, a Guillermo de San Thierry, lo podemos definir como el "Cantor del amor, de la caridad". Él nos enseña a obrar en nuestra vida la elección de fondo, que da sentido y valor a todas las demás elecciones: amar a Dios y, por amor suyo, amar a nuestro prójimo; sólo así podremos encontrar la verdadera alegría, anticipo de la bienaventuranza eterna. Introduzcámonos por tanto en la escuela de los Santos para aprender y amar de manera auténtica y total, para entrar en este itinerario de nuestro ser.
Por Benedicto XVI sobre el legado espiritual de Guillermo de San Thierry
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miércoles, 6 de enero de 2010

Los Reyes Magos

Los Reyes Magos es el nombre por el que la tradición católica denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.
Estos "magos", según la creencia Católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos y por eso ve en el Evangelio, las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.
En algunos países existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas. En otros países se le llama "Pesebre" a toda esta representación.
La palabra “Mago”, proviene del elamita (Ma-ku-ish-ti) que pasando por el persa (Ma-gu-u-sha) y por el acadio (Ma-gu-shu) llegó al griego como Μαγός (Magós, plural: μαγοι, magï) y de ahí al latín Magi (Cf. Magíster) de donde llegó al español. Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 APVM).
La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos, aunque no especifica el número ni el título de "Reyes", quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándolos dicha estrella hasta Belén.
Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás del siglo II, sin embargo, dan su número y les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia.
Los Reyes en la Biblia
Es poco lo que el Evangelio de Mateo menciona sobre los sabios de Oriente. En particular, no menciona un número específico de ellos aunque dice que entregaron tres regalos.
"Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?" Mateo 2,1-2
"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra" Mateo 2,11
Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia, severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, sean admitidos como adoradores del Mesías, hay que tener en cuenta que el término griego μάγος (mago), no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios y de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6). Es posible que estos magos pertenecieran a la religión zoroastra.
Mateo no deja ver que fueran astrólogos que conocieran con precisión el movimiento de alguna estrella (2:7) a pesar de ser esta la creencia general. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes (2:3), pues veía al nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías (2:8) con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra (2:11). Un ángel previene a los magos de las intenciones de Herodes (2:12), así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José había sido avisado en sueños (2:13) que debía huir a Egipto con el niño y su madre.
A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real. Los reyes magos son los encargados de amenizar con sus regalos a todos los niños del mundo.
Leyenda
La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que los condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). En algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran cuatro, siete y hasta doce.

La primera vez que surge el nombre "Reyes Magos" es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena,  Italia. El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar...
Poco a poco la tradición añadió otros detalles a modo de simbología: se los hizo representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes: Asia, África y Europa.
Otra leyenda cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba. Allí fueron bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, los trasladó a Colonia, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, que llevaría más de 600 años terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa; y se ha convertido junto con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros de peregrinación.
Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago .
Los nombres y número de los Reyes Magos
Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:

Tres Reyes Magos: Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos al niño Jesús, la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Origenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo IV. En el siglo V, el Papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo de Rávena, Italia, se les asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar", que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath". Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.
Cuatro reyes magos: otras leyendas, indican que además de los tres Reyes Magos nombrados anteriormente, había un cuarto, el cual en algunas leyendas se le da el nombre Artabán. Este rey, tampoco tiene fundamento bíblico. En la leyenda rusa este cuarto rey recibiría el nombre de Ogamyer Otraucle. 
Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.
Los reyes magos, son conocidos también como los Santos Reyes.
Festividad
Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía, el 6 de enero y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.
Costumbres relacionadas con los Reyes Magos
En muchas partes del mundo es tradicional que los regalos a los niños los traigan los Reyes Magos la noche del 5 al 6 de enero. Antes, los niños deben mandarles una carta a los reyes pidiendo los regalos que quieren y los méritos por los que se merecen recibir regalos. La noche del 5 de enero los niños deben dejar sus zapatos en algún lugar de la casa. Al día siguiente se encuentran allí los regalos o, en el caso de haber sido malos, carbón en su lugar.
En algunos países de hipanoámerica la mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas. En fechas más recientes ha empezado también la práctica de escribir a través de e-mail o incluso dirigirse directamente a su página web.
Al igual que la costumbre anglosajona en torno a Santa Claus, es frecuente que los reyes magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde los niños tienen la oportunidad de tomar una foto sentados en sus rodillas y entregar la carta con sus peticiones directamente.
En España, los Reyes Magos ponen los regalos donde los niños han dejado sus zapatos. También se dejan dulces para obsequiar a los Reyes Magos e incluso agua o comida para los camellos, que es el medio de transporte.
En México se encuentra el segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres Santos Reyes, ubicado en la ciudad de Tizimín, Yucatán; siendo visitado por millares de personas durante las fiestas religiosas en su honor celebradas a finales de diciembre y principios de enero.
En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños corren por el patio recogiendo pasto para alimentar a los camellos y los reyes entonces dejan regalos en las cajas.
En Perú, ha caído en desuso el dar regalos a los niños en esta fecha. La celebración que se acostumbra es la llamada Bajada de Reyes, que consiste en que una familia o comunidad realiza una pequeña celebración mientras se va desarmando el pesebre y el árbol navideño. Cuando se trata de una comunidad, es costumbre dejar dinero mientras se retiran los adornos y figuras. Esta tradición incluso ha llegado a empresas privadas, las cuales realizan dicha celebración entre los miembros de la misma.
Otras costumbres del día 6 de enero
Es interesante notar que, en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba y Puerto Rico, este día era de asueto para los esclavos negros que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esto origina el nombre de Pascua de los Negros con que el día es aún conocido en algunos países.
Los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar los adornos de la Navidad. Esta costumbre también se ha extendido a países de América Latina, convirtiéndose el 6 de enero en el último día de la temporada navideña. Antiguamente se celebraban festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en el que se escondía un haba o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue evolucionando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. Esta tradición dio origen en España al típico roscón de reyes con que se desayuna en ese día y que esconde una pequeña sorpresa en su interior. En México, dicha rosca tiene en su interior varios muñecos pequeños de plástico los cuales representan al niño Jesús; aquella persona que en el momento de partir la rosca encuentra alguno de ellos, es encargado de hacer o invitar tamales y atole el 2 de febrero, día de la Candelaria.
En el año 1601 los abogados de Londres encargaron a Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de Reyes y fue representada ante la reina Isabel I.
Fuente: wikipedia.org
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martes, 5 de enero de 2010

5 de enero: Cabalgata de Reyes Magos

La Cabalgata de Reyes Magos es un desfile de carrozas típico, en las ciudades españolas y algunas mexicanas, en el que los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar y sus pajes y ayudantes lanzan caramelos y pelotas a los niños que les observan desde la calle. Se celebra cada 5 de enero por la tarde.
Al llegar la noche del 5, los niños deben acostarse temprano y a la mañana siguiente tienen los regalos de los Reyes Magos que han solicitado previamente en una carta. Según la tradición los niños que se han comportado mal durante el pasado año sólo reciben carbón de caramelo como regalo.
El primer rastro documentado sobre el origen de la cabalgata del día de Reyes, se remonta al 5 de enero de 1855 en el "Diario de Barcelona", España. La Cabalgata de Reyes Magos de Alcoy pasa por ser la más antigua de España y, por ello, del mundo, estando documentada desde 1866.
Asimismo consta que, en 1876, se empezó a celebrar la Cabalgata de los Reyes Magos de Ibi, localidad cercana a Alcoy, dejando de celebrarse algunos años de la década de los 30 y retomándose en los 40, de la mano de D. José Vicedo García y D.Pascual Rico Bellod.
Fuente wikipedia.org
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lunes, 4 de enero de 2010

Oración para el año viejo y el año nuevo

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
Ahora, que iniciamos un nuevo año, te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén.
Anónima
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miércoles, 30 de diciembre de 2009

La celebración del año nuevo en distintas culturas y religiones

La fecha en que se realiza esta celebración depende del tipo de calendario utilizado, siendo la más común la del 1 de enero, fecha según el calendario gregoriano, que fue instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582 y se utiliza en la mayoría de los países del mundo.
En los países regidos por el calendario gregoriano, la celebración de Año Nuevo se festeja el 1 de enero, fecha que es considerada festiva en la mayoría de éstos.
Año nuevo occidental
Tradicionalmente, el calendario romano comenzaba el primer día del mes de marzo. Sin embargo, era en el mes de enero (el undécimo mes) cuando los cónsules de la Antigua Roma asumían el gobierno. Julio César, en el año 47 a. C., modificó el sistema, creando el calendario juliano, que con algunas modificaciones realizadas en tiempos del cónsul Marco Antonio en 44 a. C., el emperador Augusto César en 8 a. C. y finalmente por el papa Gregorio XIII en 1582, se utiliza hasta hoy. En éste el año comienza el día 1 de enero. Posteriormente, el calendario gregoriano mantuvo la costumbre y la celebración se caracterizó con un significado religioso durante la Edad Media y los siglos posteriores.
Con la expansión de la cultura occidental al resto del mundo durante el siglo XX, el 1 de enero se convirtió en una fecha de carácter universal, incluso en países con sus propias celebraciones de Año Nuevo (por ejemplo, China).
En la actualidad, la celebración de Año Nuevo es una de las principales en el mundo. Grandes festejos se realizan en las principales ciudades del mundo durante la Nochevieja (víspera del Año Nuevo correspondiente al 31 de diciembre). Algunos de ellos se centran en Sídney, Valparaíso, Hong Kong, Londres, Nueva York y Río de Janeiro.

Mientras en Sídney se lanzan a medianoche más de 80.000 fuegos de artificio ante más de un millón y medio de asistentes, siendo la fiesta más vista en televisión a nivel mundial el último año, en Valparaíso reciben a más de dos millones de visitantes para presenciar la pirotecnia más extensa en escenario natural a lo largo de 21 kilómetros de fuegos de artificio sobre toda la bahía, desde el Puerto Comercial de Valparaíso hasta la ciudad de Concón durante 25 minutos. En Nueva York la celebración se concentra en torno a una gran bola de cristal que desciende sobre una multitud en Times Square, siendo además la fiesta con mayor número de asistentes en último año: más de tres millones de personas. Además, gran parte de las discotecas realizan fiestas para celebrar la llegada del nuevo año.
En la cultura de Hispanoamérica existe una gran variedad de tradiciones y supersticiones para estas fechas, como forma de augurios para el año entrante. El descorchar una botella de champaña a las 0 horas del 1 de enero aún se mantiene como todo un símbolo de celebración del Año Nuevo.
La fiesta de Año Nuevo está íntimamente relacionada con la celebración de Nochebuena, Navidad y Hannukah. Debido a la cercanía entre todas estas fiestas es que en gran parte del mundo se considera a la última semana del año como inicio del período de vacaciones, ya sea de invierno (en el Hemisferio Norte) o de verano (en el Hemisferio Sur).
Según la tradición judeo-cristiana, el 1 de enero coincide con la circuncisión de Cristo (al octavo día de su nacimiento), cuando recibe el nombre de Jesús (según el Evangelio de Lucas 2.21).
Año Nuevo Chino
Está basado en el calendario lunar utilizado tradicionalmente en China. Según este calendario, la celebración de un nuevo año cae en general, a la segunda luna nueva después del solsticio de invierno boreal (21 de diciembre). Debido a su carácter lunar, el Año Nuevo Chino no puede ser convertido a una fecha exacta del calendario gregoriano y en realidad, puede ocurrir entre el 21 de enero o el 21 de febrero.
Otros Años Nuevos
Algunos miembros de la Iglesia ortodoxa, como mantienen el calendario juliano celebran el Año Nuevo el 14 de enero.
El Año Nuevo Vietnamita, Tết, se celebra junto al Año Nuevo Chino.
El Año nuevo musulmán se celebra el 1 de muharram, aproximadamente fines de enero e inicios de febrero.
Losar, celebración del Año Nuevo tibetano, celebrado entre enero y marzo.
Nouruz, celebración del Año Nuevo Iraní, celebrado para el equinoccio primaveral (21 de marzo, aproximadamente).
Naw-Rúz, celebración de la Fe bahá'í, celebrado en el equinoccio primaveral (21 de marzo).
Ugadi, celebración del Año Nuevo Telugu, entre marzo y abril.
En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala, se celebra entre el 13 y 15 de abril.
We Tripantu, celebración del Año Nuevo Mapuche, el 24 de junio.
Cápac Raymi, celebración del Año Nuevo Inca, el 22 de diciembre.
El Año Nuevo Aymara, es celebrado cada 21 de junio como la época del solsticio con la llegada del invierno.
Rosh Hashanah, celebración del Año Nuevo Judío, celebrado generalmente en septiembre.
Enkutatash, celebración del Año Nuevo Etíope, el 11 de septiembre.
1 de Vendimiario, celebración de Año Nuevo de acuerdo al calendario republicano francés, equivalente al 22 de septiembre.
Samhain, celebración de Año Nuevo del Neopaganismo Celta, cerca del 1 de noviembre.
El Año Nuevo Hindú es celebrado dos días antes del festival de Diwali, a mediados de noviembre.
Beñesmer, entre los aborígenes guanches de Tenerife, España, se celebra con la recogida de las cosechas aproximadamente el 15 de agosto.
Fuente: wikipedia.org
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martes, 29 de diciembre de 2009

Poesía navideña: La Visitadora

Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si puerta crujiera cuando entrara.
Era una mujer seca, harapienta y oscura
Con la frente de arrugas y la espalda curvada.
Venia sucia de barro, de polvo de caminos.
La iluminó la luna no tenía sombra.
Tembló María al verla; la mula no, ni el buey
rumiando paja y heno igual que si tal cosa.
Tenía los cabellos largos, color ceniza,
color de mucho tiempo, color de viejo antiguo;
en sus ojos se abría la primera mirada
y cada paso era tan lento como un siglo.
Temió María al ver acercarse a la cuna.
En sus manos de tierra, ¡oh Dios! ¿que llevaría?...
Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente
Y le ofreció la cosa que llevaba escondida.
La Virgen asombrada, la vio al fin levantarse.
¡Era una mujer bella, esbelta y luminosa!
El Niño la miraba. También la mula. El buey
mirábala y rumiaba que si tal cosa.
Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si crujió la puerta cuando se iba.
María al conocerla, grito y la llamo: “¡Madre!”
Eva miro a la Virgen y la llamo: “¡Bendita!”
¡Qué clamor que alborozo por la piedra y la estrella!
Afuera aun era pura, dura la nieve y fría.
Dentro, al fin, Dios sonreía teniendo
entre sus dedos niños la manzana mordida.
Antonio Murciano
El quiere a su Iglesia limpia “arreglada como una novia vestida para su prometido… he aquí que yo hago nuevas todas las cosas (Apoc. 21,2c. 5)”.
Desde Cuba, ¡Feliz Navidad!
P. José Rosales (P. Coyo)
Editado por Antonio
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