lunes, 27 de agosto de 2012

Veo mucha liviandad con la despenalización

Frente a los diversos proyectos de ley que buscan reformar la actual política de drogas, me siento en la urgencia de expresar también mi parecer, comienza diciendo José María Di Paola, el cura del a villa 21 – 24.
"Estoy convencido que debe cambiar, y con urgencia, la legislación actual. Sin embargo, no veo que hoy se den las condiciones para despenalizar", afirma el presbítero José María Di Paola, o simplemente “el padre Pepe", quien realiza su actividad pastoral en la villa 21-24, del barrio porteño de Barracas.
“Ya lo hice junto al equipo de los curas de las villas de la Ciudad de Buenos Aires en otras oportunidades, y hoy nuevamente lo hago desde la convicción profunda de que a la hora de legislar, es fundamental tener en cuenta a los más pobres y a los que sufren la exclusión social grave.
Es por eso que mi mirada se centra exclusivamente en los marginales, aquellos cuya voz difícilmente pueda ser escuchada en otro lugar más que en la vida de todos los días compartida. Me quiero referir a cientos, miles de pibes y pibas de las villas, arruinados por el paco, con quienes compartí cada día durante los 15 años que viví en la villas 21-24 y Zavaleta.
En primer lugar, deseo señalar que me parece mal criminalizar al adicto. He visto muchos pibes de rodillas delante de una droga que no los deja organizar la vida. Esclavos sufrientes que no pueden “zafar”. Muchos incluso han muerto, los hemos llorado con sus padres y amigos. Me tocó conocer su corazón, sus luchas y su llanto, darles la primera comunión y recibirlos contentos cuando me venían a presentar a sus hijos, y luego rezarles el responso. Me resulta imposible identificar la adicción con un crimen, y más aun pensar que deba ser penalizado.
Además de ellos, pienso en todos aquellos otros para los que el consumo de drogas es apenas una curiosidad, un simple experimento. Pienso en lo trabajoso que fue señalarles el camino del esfuerzo, de la vida comprometida, de la responsabilidad. Tampoco pienso que sus experiencias puedan ser penalizadas.
Es por todos ellos que estoy convencido que debe cambiar, y con urgencia, la legislación actual. Sin embargo, no veo que hoy se den las condiciones para despenalizar.
Veo peligrosa la liviandad con que se trata el tema en muchos medios, a veces desde posturas afectivas, y polarizadas; otras desde posturas científicas tan serias como ajenas a la realidad de los más pobres.
Hace unos años, con el equipo de los curas de las villas nos preguntábamos cómo decodifican nuestros jóvenes una medida como la despenalización. Creo en este sentido que antes de despenalizar es necesario implementar un programa preventivo en todas las escuelas del país, de modo de mitigar el impacto negativo de la medida en las representaciones sociales juveniles, y potenciando algunos aspectos positivos de la misma, como la no estigmatización de los usuarios de drogas, que no produce sino más exclusión.
Creo que los usuarios de drogas de poblaciones marginalizadas se encuentran en un gran desamparo, y la ausencia del Estado en sus vidas es muy pronunciada. ¿Qué acompañamiento encuentra un usuario de paco de Zavaleta que no puede frenar el consumo, que empeñó los documentos para consumir, que no puede internarse porque padece tuberculosis, pero a causa del consumo no está en condiciones de sortear las dificultades que le propone el sistema de salud, que vive en la calle, padece mil penurias, y para sobrevivir debe enfrentar la violencia, y aprender a jugar con la ley de la selva? Lamentablemente, esta es una foto demasiado repetida” asegura el sacerdote.
“Es así, los usuarios de drogas de zonas marginalizadas viven la exclusión como el pan de cada día, y las respuestas asistenciales provistas por el Estado se reducen a los tratamientos de rehabilitación. Una respuesta demasiado lineal para un problema tan complejo. No hay para estos usuarios de drogas una respuesta compleja en salud, vivienda, trabajo, identidad. Sin esos derechos garantizados, la recuperación es una utopía.
En ese sentido, me pregunto ¿qué pasa con aquellos usuarios de drogas que hubieran necesitado el encuentro con el Estado; porque al fin y al cabo, el encuentro con la justicia penal es un encuentro de pésima calidad, pero un encuentro al fin? ¿No sería mejor transformar ese encuentro en uno de superior calidad? Desaprovechar la oportunidad para muchos significa la vida. Suena duro plantearlo así, pero para muchos la cárcel es menos malo que el paco en la calle. No es lo que debe ser, pero desde el Estado no se les ofrece otra alternativa.
Es por eso que, aunque valoro los criterios que buscan algunos con la despenalización, creo que no es el momento para llevarla a cabo, no al menos hasta que el Estado haya tomado nota del desamparo que viven los usuarios de drogas de las zonas marginales, y se haya propuesto tomar cartas en el asunto. Despenalizar en este contexto puede ser una medida espasmódica, compulsiva, que sin duda va a ser aplaudida por la tribuna, pero con el altísimo costo de olvidarse de los pibes más pobres de nuestra patria. Más bien entiendo que el debate sobre la despenalización puede darse cuando recorramos un camino de inclusión social entre la inmensa muchedumbre de jóvenes sumergidos en la marginalidad y pobreza.
Pienso que una posibilidad sería la creación de defensoría de los derechos de los usuarios de drogas, que obliguen al Estado a responder con la complejidad que cada usuario de drogas necesite: vivienda, trabajo, documentación, acceso a la salud, a tratamientos de recuperación, y a todos los derechos vulnerados de esa persona. Recordemos que en los barrios marginales, la droga llena el vacío que deja la exclusión; sin inclusión real no hay recuperación posible.
Sé que mi mirada adolece del mismo problema que le adjudico a las otras: es la mirada de una parte; y una legislación nacional no debe olvidarse de nadie. Sólo espero que a través de mi voz, o del medio que fuera, los cambios que vengan no se vuelvan a olvidar de los más pobres” concluyó en su carta el padre Pepe.
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jueves, 31 de mayo de 2012

José Mujica, el Presidente que pregona la educación y vive en la austeridad

"Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos. No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada".

LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO
"Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación. Y miren que es un puente largo y difícil de cruzar. Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números. Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa. Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia. Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo. Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua. Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena. Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica. Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada. Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica. 
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación. No hay tarea más grande delante de nosotros".
Anécdota
La periodista argentina Teté Coustarot, contaba en un programa de radio que estaba comiendo en un pequeño restaurant de Colonia, cuando se apareció el Pepe con su mujer, en SU VW escarabajo del 81. Todo el mundo asombrado (menos los del restaurant, pues son concurrentes periódicos) Habló con todos. Todos los respetaron cuando almorzaban y al irse, saco su billetera y pagó como uno más. Teté llamó al mozo que la estaba atendiendo y le preguntó cómo es que le cobraban al Presidente de la República. A lo que el mozo le contestó: si no lo hacemos, nos mata y no viene más.
Los Mujica donan el 70% de sus ingresos y cuando le preguntaron por qué, comentó “porque si hasta hoy pude vivir con $4.000 uruguayos y ahora entre mi Señora y yo llegamos a los U$s 7.000 por mes. ¿Para qué queremos más?

El Presidente más pobre
Por Dino Capelli
El Presidente de Uruguay, José Mujica, vive en su chacra de las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como había prometido. Lo rodea su esposa, la senadora Lucía Topolansky, la inseparable perra Manuela –nada de raza, nada de abolengo canino-, sus cultivos y mucho verde. Eligió para quedarse el lugar en el mundo que encontró hace años y le atrapó.
Desde allí dona a fondos de ayuda social un 90% de su salario, establecido en unos 12.500 dólares americanos. Cada mes, 'Pepe' Mujica recibe 250.000 pesos por su tarea como Presidente del Uruguay y Comandante en Jefe, pero de allí sólo rescata para su manutención mensual unos 20.000 pesos. El resto se distribuye desde el Fondo Raúl Sendic, que administra su fuerza política, el Movimiento de Participación Popular, que ayuda a emprendimientos productivos hasta simples colaboraciones, y ONG que colaboran con viviendas. Dice a los cuatro vientos que "con ese dinero me alcanza, y me tiene que alcanzar porque hay otros uruguayos que viven con mucho menos".
Es el mismo que propone donar las jubilaciones presidenciales –esas astronómicas cifras que permanecen cobrando los ex presidentes constitucionales del país- y el mismo que utiliza un simple Chevrolet Corsa como vehículo de transporte oficial. A muchos años de la moto Vespa que utilizó para llegar al Parlamento a la salida de la dictadura, ya ungido como diputado, Mujica ha mantenido su perfil. Más acicalado que en épocas de proselitismo político, igualmente el protocolo es algo bien alejado de sus intenciones habituales.
El último ejemplo lo ubicó en la ferretería del barrio Paso de la Arena, hacia donde fue para adquirir una tapa para inodoro. Compró lo que iba a comprar, y acto seguido aceptó una invitación informal de los jóvenes de la zona, nucleados en el humilde club de fútbol Huracán. Sin seguridad, sin eufemismos, Mujica brindó una sencilla charla de aliento a los futbolistas que participan en el torneo de la Segunda División Profesional... aferrado a la tapa del inodoro recién adquirida.
De repente un Volkswagen Fusca, celeste, muy bien conservado, llegó a estacionarse frente al gimnasio del club. De alpargatas, con equipo deportivo, el Presidente dedicó varios minutos a los jóvenes deportistas, y prometió mayor atención a la institución además de convenir en "comer un asadito si el club asciende a Primera". Se sacó fotos, aceptó fotos, concedió abrazos y se fue con el aplauso de todos, abrazado a su perra Manuela que a estas alturas del mandato ya entiende de absolutamente todos los temas.
Ya de regreso a su chacra –esa finca que a lo lejos es custodiada por efímeras fuerzas policiales aceptadas a regañadientes por el mandatario uruguayo- Mujica continúa con su día. Revisa la tierra, mientras declara su auto VW Fusca como único patrimonio, valorado en 1.945 dólares.
De acuerdo a la última declaración jurada que presentó a la Junta de Transparencia y Ética Pública, Mujica sólo es dueño de este coche, mientras la chacra figura a nombre de la primera dama y senadora Topolansky, la cual también dona parte de su salario. Sin cuentas bancarias, sin deudas, el hombre dice dormir tranquilo, y asegura que espera culminar su mandato para descansar, más tranquilo aún, en su chacra de Rincón del Cerro.
                                                                                                                         Fuente: www.elmundo.es
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lunes, 21 de mayo de 2012

Médicos atribuyen curación milagrosa al Cura Brochero

El pasado 10 de mayo, la Junta Médica reunida en Roma reconoció por unanimidad que la curación atribuida a la intervención del sacerdote José Gabriel del Rosario Brochero, más conocido como Cura Brochero, "supera a la ciencia médica". La noticia fue confirmada desde Roma por el obispo de Cruz del Eje y delegado de la Conferencia Episcopal para las Causas de los Santos, monseñor Santiago Olivera.A su vuelta desde Roma y con motivo de este avance en la causa, el domingo 20 de mayo, a las 12.30, el prelado celebrará una misa de acción de gracias en el santuario y parroquia de Villa Cura Brochero. Monseñor Olivera precisó que ahora resta que una junta de teólogos analice si todo lo realizado se hizo de acuerdo a la fe y, si es favorable, pasará a los cardenales que le pedirán al Santo Padre la beatificación.El cura Brochero ya había sido declarado venerable en febrero de 2004 por el papa Juan Pablo II, la primera de las escalas que culmina con la canonización. Para ser beato se necesita acreditar un milagro, y para ser santo, otro después de la beatificación.
Historia
José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914) fue ordenado sacerdote a los 26 años. Al inicio de su ministerio, el cura Brochero, como le llamaban sus fieles, se destacó en 1867 por su entrega para socorrer a los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotaba a la ciudad de Córdoba.El 24 de diciembre de 1869 deja la ciudad de Córdoba para hacerse cargo del curato de San Alberto, actualmente conocido como el valle de Traslasierra, instalado en la localidad de Villa del Tránsito.Se lo recuerda como el "cura gaucho" que asumió como propias las necesidades de la gente. Con sus propias manos y animando a los pobladores construyó iglesias y capillas, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas.En su vejez el padre Brochero enfermó de lepra, al haber compartido el mate y la vida de enfermos de ese mal, que lo dejó sordo y ciego.
Fuente: AICA
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domingo, 13 de mayo de 2012

El Senado aprobó la eutanasia

Con 55 votos a favor, el Senado de la Nación le dio sanción definitiva a la modificación de la ley de Derechos del Paciente que permitirá al “paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estado terminal, haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación … rechazar procedimientos de hidratación o alimentación”.
El presidente de la Comisión de Salud, el tucumano José Manuel Cano, que comenzó defendiendo el proyecto enfáticamente terminó admitiendo sus errores y advirtiendo que desde la Comisión que encabeza van a seguir el proceso de reglamentación de la ley.
Alguno de los expositores dijeron:
José Cano (UCR, Tucumán): destacó que estaban atendiendo un reclamo social y adecuándose a recomendaciones de Naciones Unidas. Destacó al Dr Carlos Camilo Castrillón, de la Facultad de Medicina de la UBA, que criticó “el mandato colectivo de que la vida es siempre preferible a la muerte”, describió la soledad de las terapias intensivas y dijo “que no siempre debemos hacer todo lo que podemos hacer, la tecnología bien empleada es la que permite la continuación de la vida en cantidad y en calidad”. Destacó finalmente 5 puntos que su bloque consideró fundamentales en el proyecto: 1 Evitar el encarnizamiento terapéutico, 2 Humanizar la medicina, 3 Respetar la autonomía de la voluntad del paciente en decisiones que tiene que ver con su propia calidad de vida, 4 Evitar la judicialización de las decisiones de los pacientes o sus familiares, 5 Salvar la responsabilidad civil y penal de los médicos.
Aníbal Fernández (FpV, BsAs): “Algunos mezclan la muerte digna con la eutanasia con un profundo desconocimiento”. “Todos tenemos respeto por la vida”. Afirmó que estos conceptos son aceptados por todas las religiones. Dijo que la Encíclica Evangelium Vitae es más que clara sobre “la expresión de un enorme hombre para los católicos, como fue Juan Pablo II, respecto de terminar con aquella vieja concepción del autoflagelamiento o del dolor para conquistar el cielo”.
Horacio Lores (MNP): Confesó que había tenido un dilema bioético con el tema de la alimentación e hidratación, pero que consultó y se asesoró, y arribó a la conclusión de que en algunas situaciones la alimentación e hidratación dejan de ser un derecho básico para transformarse en un soporte vital.
Sonia Escudero (PJ, Salta): ponderó que la ley permita el desarrollo de la autonomía de la voluntad y evite la judicialización. Pero fustigó la posibilidad de suspender la alimentación e hidratación, “como si esto fuera un ensañamiento terapéutico”. Dijo que el rechazo voluntario de la alimentación e hidratación era eutanasia pasiva, porque la eutanasia es la “acción u omisión que por sí misma o por intención causa la muerte”. Pidió que esa posibilidad se quite del texto. Afirmó finalmente que si un proyecto llegaba mal de Diputados y generaba dudas éticas era mejor corregirlo que sacarlo apurado.
Jaime Linares (FAP, BsAs): reconoció que el punto de mayor controversia es el retiro de la hidratación y la alimentación, que “muchos describen como eutanasia y es un tema opinable” y agregó “es un error considerar eutanasia a todo aquello que termine con la vida del paciente”. “En cuanto a los aspectos religiosos, para los que son creyentes, ya se señaló a Juan Pablo II, un ejemplo de muerte digna, porque rechazó los tratamientos y decidió morir en su cama”. Terminó citando a Sta Teresa, que, aunque no lo decía porque estuviera enferma, escribió: “Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero” y aseguró que hoy hay mucha gente que está esperando esto.
Ada Iturrez de Cappellini (Frente Cívico por Santiago): afirmó que ella también tenía dudas y preconceptos pero que al trabajar en la norma descartó algunos estereotipos. “Estamos protegiendo la vida”, “es un derecho más que se debe otorgar, el derecho de cada persona a ejercer la autonomía de su voluntad”. “Toda persona tiene derecho a una muerte digna porque es el último acontecimiento importante de la vida”.
Liliana Fellner (FpV, Jujuy): dijo que el proyecto que llegó de Diputados tiene “imprecisiones, contradicciones”. Dice “el paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estado terminal” esta disyuntiva, esta “o” me crea el problema, “me da tres o dos opciones”. Señaló que hay mucha diferencia entre un nexo coordinante como es la “y” y una conjunción disyuntiva como la “o”. Fellner prosiguió con las críticas: “¿Dónde quedan registradas las directivas anticipadas? Voy a un escribano con dos testigos y me llevo el papel a mi casa, me pasa algo ¿quién va a decir lo que yo quería si no está registrado”. “El texto no habla de los comités de bioética y son situaciones sumamente delicadas, se entremezcla lo científico, lo moral, lo filosófico, lo jurídico, lo religioso, etc” “¿No tendría que estar prevista la asistencia psicológica en el momento de tomar la decisión?” “Cuando hablo de la hidratación con una enfermera me dice: eso está dentro de lo que tenemos que hacer con un paciente, si no lo hacemos es abandono de persona”. “La hidratación, la limpieza, el darlo vuelta por las escaras, es atención del paciente”. “Entonces estaríamos hablando de abandono de persona o de eutanasia”. “En un lugar dice que se pueden rechazar los cuidados paliativos y en otro que no se pueden rechazar”.
Samuel Cabanchik (CC, Cap.Fed.): “Hemos desnaturalizado en el mejor sentido de la palabra la concepción del matrimonio”. “A partir de la modernidad el ser humano toma en sus manos la vida y la muerte; la generación, lo infértil se vuelve fértil, el hombre se vuelve mujer, lo heterogéneo se vuelve homogéneo, lo autónomo heterónomo y viceversa, en ese contexto estamos discutiendo esta nueva situación”. “Hemos desarrollado legislación realmente progresista”.
Rubén Giustiniani (PS, Sta Fe): “con la aprobación de este proyecto de ley de muerte digna estamos dando un paso muy importante ya que los argentinos tendrán más derechos”. “El tema de la muerte digna está vinculado con los derechos individuales, los derechos personalísimos y la autonomía de las personas en su relación con el sistema de atención de la salud”.
Miguel Ángel Pichetto (FpV, Río Negro): “Creemos que el ser humano tiene derecho a morir con dignidad, creemos en la autonomía de la voluntad y creemos que muchas veces hay que terminar con el sufrimiento del propio paciente y también de la familia”.
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viernes, 11 de mayo de 2012

La Identidad de Género ya es ley

El Senado de la Nación aprobó esta semana la Ley de Identidad de Género y Atención Integral de la Salud para Personas Trans.
El proyecto había sido presentado por primera vez por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transen (LGBT) 2007, y paulatinamente se fueron sumando nuevos proyectos y apoyos.
Esta ley permitirá a las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) que lo deseen rectificar su documentación adecuando su nombre de pila y género al que socialmente utilizan. El trámite se realizará en las oficinas del Registro Nacional de las Personas y no requerirá de ningún otro requisito más allá de la solicitud del/de la peticionante y la mayoría de edad.
En caso de menores de 18 años, se requerirá que la solicitud sea realizada por los representantes legales y la conformidad del menor. Si alguno de los progenitores no acuerda, primará el principio de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo a lo estipulado por la Convención sobre los Derechos del Niño y la normativa nacional.
La ley reconocerá además el derecho a recibir tratamientos integrales hormonales e intervenciones quirúrgicas totales o parciales para adecuar el cuerpo a la identidad de género autopercibida; prestaciones de salud que quedarán incorporadas al Plan Médico Obligatorio.
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viernes, 20 de abril de 2012

Padre, papá, papi...

Antiguamente, en las familias la madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba todo; a una orden del padre los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá.
El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza.
Además, la segunda derrota es que papá es una invitación al infame tuteo, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre. A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de prohibírselo, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo.
Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa; tomaban el teléfono sin permiso, sacaban dinero de la cartera de sus padres y usaban sus mejores camisas. La hija comenzó a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle a papá que no le pusiera mala cara al insoportable novio y que le ofreciera que, en vez de llamarlo "señor González", como habría llamado al padre, que lo llamara simplemente "Tato"...
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Nada comparable a la figura prócer del padre. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.
Y entonces... vino papi.
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica.
Papi, me llevo el auto, dame para nafta. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta y que, cuando vuelvan, entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntarle a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo en su cocina. Ni hablar de las tarjetas de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la afeitadora, el ordenador, las llaves. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!
Aquel respeto que inspiraba el padre y, hasta cierto punto el papá, se transformó en exceso de confianza además de convertirse en un franco abuso hacia papi:
¡Oye, papi, se me está acabando el whisky! ¡Oye papi, anda a comprar pan!
No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme "pa"..........!!!
Querrá decir ¿pa qué m… servís?
¿Padre, Papá y Papi?
Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie repetía el almuerzo sin el permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.
Cualquier (no) semejanza con la realidad actual no es por mera coincidencia….
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viernes, 13 de abril de 2012

El pan de Jesús

Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, Víctor, se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente. Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo.
Víctor le pidió al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer.
- Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste. La  mujer, que oyó la conversación, preguntó:
- ¿Qué quería ese pobre hombre?
- Dinero para una comida. Dijo que tenía hambre -respondió su marido.
- Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y ¡Dejar a un hombre hambriento aquí afuera!
- Hoy en día hay un mendigo en cada esquina! Seguro que quiere el dinero para beber.
-¡Yo tengo un poco de cambio! Le daré algo.
Aunque Víctor estaba de espaldas a ellos, oyó todo lo que dijeron, avergonzado, quería alejarse corriendo de allí, pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía:
- Aquí tiene unas monedas. Consígase algo de comer, aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas. En alguna parte hay un empleo para usted. Espero que pronto lo encuentre.
-¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha ayudado a cobrar ánimo. Jamás olvidaré su gentileza.
-Estará usted comiendo El Pan de Cristo! Compártalo -dijo ella con una cálida sonrisa dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo.
Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo, encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvió guardar lo que le sobraba para otro día, comería el pan de Cristo dos días. Una vez más, aquella descarga eléctrica corría por su interior. ¡El Pan de Cristo!
-¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí mismo.
Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical. En ese momento pasó a su lado un anciano.
-Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-. Tengo que compartir el pan de Cristo.
- Oiga -exclamó Víctor-. ¿Le gustaría entrar y comerse una buena comida?
El viejo se dio vuelta y lo miró con descreimiento.
- ¿Habla usted en serio, amigo? El hombre no daba crédito a su buena fortuna hasta que se sentó a una mesa cubierta con un hule y le pusieron delante un plato de guiso caliente. Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en su servilleta de papel.
- ¿Está guardando un poco para mañana? -le preguntó.
- No, no. Es que hay un chico que conozco por donde suelo frecuentar, la ha pasado mal últimamente y estaba llorando cuando lo dejé, tenía hambre. Le voy a llevar el pan.
- El Pan de Cristo! Recordó nuevamente las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer Convidado sentado a aquella mesa. A lo lejos las campanas de una iglesia parecían entonar a los dos el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza.
Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullírselo. De golpe se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado.
- Aquí tienes, perrito. Te doy la mitad -dijo el niño. El Pan de Cristo alcanzará también para ti.
El niño había cambiado totalmente de semblante. Se puso de pie y comenzó a vender el periódico con entusiasmo.
- Hasta luego -dijo Víctor al viejo-. En alguna parte hay un empleo para usted. Pronto dará con el. No desespere.
- ¿Sabe? -su voz se tornó en un susurró-. Esto que hemos comido es el Pan de Cristo. Una señora me lo dijo cuando me dio aquellas monedas para comprarlo. El futuro nos deparará algo bueno! Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna. Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño. Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta.
Al salir éste y ver que había encontrado a su perro, se puso contentísimo, de golpe la expresión de su rostro se tornó seria. Estaba por reprocharle a Víctor que seguramente había robado el perro para
cobrar la recompensa, pero no lo hizo, Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo.
En cambio dijo: - En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene! Víctor miró el billete medio aturdido.
- No puedo aceptarlo -dijo quedamente-. Solo quería hacerle un bien al perro.
- Téngalo! Para mi lo que usted hizo vale mucho más que eso, le interesará un empleo? Venga a mi oficina mañana, me hace mucha falta una persona íntegra como usted.
Al volver a emprender Víctor la caminata por la avenida, aquel viejo himno que recordaba de su niñez volvió a sonarle en el alma, se titulaba:
'Parte el Pan de Vida'...
"No te canses de dar, pero no des las sobras, da hasta sentirlo, hasta que duela"
Editado por Antonio
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